José Antonio Marina acusa a la Iglesia de ‘actuar de forma indecente’ contra la Educación para la Ciudadanía

José Antonio Marina acusa a la Iglesia de actuar de forma indecente contra la Educación para la Ciudadanía FOTO MARINA JOSE ANTONIO1 Si el Ministro Wert se ha llevado los primeros reproches despechados del filósofo por anunciar la retirada de la actual Educación para la Ciudadanía, el padre de la asignatura descarga ahora su bilis contra su bestia negra, la Iglesia Católica, a la que acusa de ‘actuar de forma indecente’ con la Educación para la Ciudadanía.

En una extensa entrevista publicada en La Provincia precisamente titulada ´La Iglesia actúa de forma indecente con la Educación para la Ciudadanía´, el filósofo, o lo que queda de él, acusa a la Iglesia de intentar monopolizar la formación moral enfrentándose al proyecto de Educación para la Ciudadanía que, como tantas veces ha afirmado, pretende sustituir la moral religiosa por una moral de Estado: «El monopolio moral que han ejercido siempre las religiones, a estas alturas, no se puede aceptar». Para ello la moral debe establecerse en la escuela, lejos de la influencia de los padres dado que, argumenta Marina, «las familias, en muchos casos, son las más eficaces transmisoras de prejuicios religiosos, políticos, raciales, etc.».

Pero vayamos a la respuesta de Marina -los subrayados son míos- cuando, en la citada entrevista, le muestran el capote preguntándole

Hablando del marco ético necesario, el gobierno del PP ha reabierto el conflicto sobre el tipo de ética a enseñar en la escuela española al revocar la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Usted elaboró sus contenidos, ¿qué le parece?

Y Marina, sin dudarlo, entra a saco:

Yo pensé que el conflicto de Educación para la Ciudadanía había pasado. Aquello fue una campaña disparatada y un debate injustísimo que logró cargarse la asignatura, que quedó como residual. Y encima ahora llega el ministro [de Educación] y dice que no, que hay que quitarla y cambiarla por otra que se llama Educación Cívica y Constitucional. Y yo me pregunto: ¿de qué va?

Si la campaña y el debate para evitar la imposición de la asignatura fue disparatada e injusta, ¿qué decir de la misma encaminada a imponerla?. ¿Hubo proporción entre los medios y argumentos empleados por el gobierno y sus adláteres para imponerla frente a una parte de la sociedad civil que unió sus fuerzas con el único fin de preservar sus derechos? ¿Recuerda el propio Marina cómo él mismo se permitió presionar al Presidente del Tribunal Supremo para que fallara a favor de la asignatura y en contra de los padres objetores?

En cuanto al trato displicente y maleducado con el que se refiere al Ministro, se comenta por si solo.

Hay que ir al fondo del problema: los alumnos necesitan una formación ética, profunda y rigurosa, que les permita enfrentarse con recursos éticos a los problemas que van a tener. Lo que pasa es que la Iglesia actúa de una forma indecente al insistir en que la escuela no tiene competencia para educar moralmente a los niños.

Que yo sepa, lo que la Iglesia -junto a millares de personas de toda condición- defiende es que, como ratifica el artículo 27.3 de nuestra Constitución, el Estado no puede imponer a los alumnos una moral determinada que conculque la elección de sus padres, que son los primeros responsables de la educación moral y religiosa de sus hijos. Y ese es. precisamente, el objetivo declarado de la Educación para la Ciudadanía: “pretende que el alumno EVALÚE los valores del entorno, los RECONSTRUYA afectivamente y racionalmente PARA CREAR un sistema de valores propio y COMPORTARSE de acuerdo con ellos…”

Cuando se armó el conflicto, todos -sindicatos, iglesia, hasta el Ejército- hicieron sus sugerencias, se debatieron y lo que salió lo aprobaron todos.

Falso de toda falsedad. Empezando por el propio Consejo de Estado, que desaconsejó su introducción. E inconsistente. ¿Por qué, si todos estaban de acuerdo, iba a producirse la mayor contestación social de la democracia?

Pero la Iglesia persiste en querer tener la exclusiva de la educación moral en España, lo cual es irresponsable e inaceptable. ¿Entonces qué decimos en la escuela? ¿Qué da igual ser justo o injusto, o robar o matar? ¿Pero qué se cree la Iglesia que es una escuela? Sin embargo, la Iglesia sólo se plantea si se normaliza la homosexualidad o las relaciones prematrimoniales, cuando lo que se traduce es lo que hay en la Constitución; lo demás, lo principal, no les interesa… Y que el PP haya entrado por ahí es una torpeza y una irresponsabilidad.

No me corresponde a mi defender a la Iglesia, pero parece que el agudo filósofo sigue sin distinguir el matiz: no se trata de que la formación moral se produzca en un compartimento estanco -sea este la familia, la parroquia o la escuela-, porque el crecimiento moral se produce con el paso del tiempo, mediante la asimilación de influencias y el propio obrar. De lo que se trata es de establecer la prelación del derecho/deber de educar moralmente. Y aquí se produce el choque de trenes entre quienes pensamos -con el aval de la Constitución- que somos los padres los primeros responsables de la educación moral y religiosa de nuestros hijos y quienes piensan -como Marina, Peces-Barba o Victorino Mayoral- que el papel moralizador corresponde principalmente al Estado pues los niños, antes que hijos, son ciudadanos.

La Educación para la Ciudadanía no sólo es una directiva europea que la tienen todos los países sino que la necesitamos: se está produciendo una irresponsabilidad social muy grave y a los jóvenes empiezan a no sonarles ciertas cosas, como sus responsabilidades cívicas, cuando éstas son lo único que ahuyenta a los políticos que son unos mangantes.

Seamos realistas: ¿ha verificado usted algún progreso ético-cívico en nuestra juventud a raíz de la implantación de la Educación para la Ciudadanía? No ¿verdad? Pues tenemos dos opciones: la iluminada, que consiste en empecinarse pidiendo ¡más madera! y la realista, que supone parar máquinas y analizar en qué nos estamos equivocando antes de que sea demasiado tarde para corregir el rumbo.

Yo soy de la opinión de que merece la pena analizar los hechos y reflexionar sobre el fracaso de esta asignatura. Y, en cualquier caso, huir como de la peste de las imposiciones gubernamentales que recorten aún más las menguadas libertades individuales y sociales.

P.S.: un buen amigo me recuerda que los manuales de Educación para la Ciudadanía de José Antonio Marina están publicados por una ‘editorial católica’ (Ediciones SM) y son profusamente recomendados en colegios de religiosos. Yo conozco colegios de ideario estrictamente católico que participan en acuerdos con iniciativas de Marina a cambio de un puñado de ordenadores o unos libros que terminan escondidos en la biblioteca del centro. Quien quiera dar alas a este señor, que lo haga. Pero que no se engañe.

© 2012, Diario de un padre objetor. Todos los derechos reservados. Este texto puede ser citado siempre que se indique su procedencia y se enlace con su origen.

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7 comentarios

  1. Indecente es que alguien que se autoproclama educador diga que el Estado ha de “educar”. A este individuo (vaya ascazo de libros publica) Hitler o Stalin lo tendrían de Ministro de Educación.

    Saludos.

  2. Yo creo que a esta clase de personas es mejor no hacerles publicidad de ningún tipo.

  3. Juana de Arco

    Todos los “Marinas” socialistas han hecho un lavado de cerebro en los indocumentados mentales, aplicando las palabras a lo contrario de lo que significan de verdad, adoctrinando a los analfabetos.

    “indecente”. es una palabra que se aplica a una persona que no tiene decencia, y precisamente esos “Marinas” que quieren pervertir a nuestros hijos con aberraciones y demás podredumbre moral, son los verdaderos indecentes, inmorales, etc.

  4. Yo le preguntaría al señor Marina ¿Quien tiene los hijos? ¿quien los cuida, los alimenta, los acuna cuando tienen miedo, los cuida, y pasa la noche en vela cuando están enfermos, quien los lleva al colegio, día tras día, quien les da de comer y los viste, quien paga todas sus necesidades, quien se “desvive por ellos” durante toda su vida etc…?
    ¿Quien, señor Marina quiso tener a esos niños a los que usted quiere formar a su imagen y semejanza?. Mi marido y yo quisimos tener esos hijos, para nosotros son un regalo de Dios, un regalo que nosotros tenemos la responsabilidad de formar y guardar hasta que lleguen de nuevo a Él, por lo tanto señor Marina, no está usted hablando de cualquier cosa, son hijos de Dios como todos nosotros, usted incluido, por lo tanto nuestra responsabilidad es grande, somos los principales educadores y responsables de ellos.
    Excuso decirle que no los vamos a dejar en manos de cualquiera.

  5. F Revel dijo que “Nadie, físico, literato o filósofo, está exento de los errores comunes: en cada ocasión ha de juzgársele por la consistencia de lo que proclama”
    Por eso el Sr. Marina no se priva de decir lo que otros pueden juzgar como supinas majaderías o sandeces (de paso se publicita, money is money) argumentándolo con mejor o peor tino. Ahora bien, cualquiera que se dedica a la enseñanza sabe que no hay pero necio que el que no desea aprender…¡y lo que abundan!
    Antonio Robles terció en el asunto de le EpC hace un tiempo y yo le acoté como pude (es decir, cais en silencia). No lo tome como pedantería pero me permito añadirle el enlace en el que puede leer mis apreciaciones http://www.fundacionburke.org/.....-y-la-epc/
    Espero compartir lo que ahí digo.
    Un saludo.

  6. Fernando,
    muy acertada su crítica, que, como dice, cabe aplicársele a Marina: todo sistema ético/moral está sostenido por un principio sagrado o sacralizado. La religión laica que nos invade propone la Constitución como origen y fuente del comportamiento ético. Un laicismo de cartón-piedra.

  7. Galeano dice que en la escuela del mundo al reves el corcho se hunde, el plomo flota y Al Capone dicto doctrina sobre la virtud y el honor la semana anterior a su detención. y yo añado, -y la iglesia catolica debe ser la depositaria de la moral en la escuela- Una pena tanto ultra criticando con tanta demagogia. Vaya foro.

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