Diario de un padre objetor Reflexiones, alegrías y tribulaciones de un padre objetor a Educación para la Ciudadanía

Los partidos políticos creen que el Estado debe configurar la mente de los españoles    (Alejandro Llano)

EpC y violaciones: la pataleta de la Fundación Cives

logocives EpC y violaciones: la pataleta de la Fundación CivesPues resulta que, del Ministro abajo, todos los españoles estamos dándole vueltas a las últimas violaciones entre menores. A sus causas y consecuencias. Y, claro, muchos han cuestionado -empezando por el Ministro- qué clase de valores hemos transmitido a nuestra sociedad.

En este debate sobre los valores ha entrado en juego, como no podía ser de otro modo, la controvertida Educación para la Ciudadanía. Así, mientras unos ven en ella la tabla de salvación que moralizará España evitando desde las violaciones hasta el aparcamiento en doble fila, otros han puesto de manifiesto que son, precisamente, los “valores” que pretende transmitir la EpC los que configuran el caldo de cultivo moral que incita a la satisfacción inmediata de cualquier deseo, al “todo vale”, al “todo es trivial” y, en definitiva, al relativismo y egocentrismo moral.

Así las cosas, la Fundación Cives, artífice intelectual de la asignatura de Educación para la Ciudadanía, ha querido atajar la polémica mediante la publicación de un comunicado de prensa / pataleo titulado significativamente “Utilizan la violación de 2 chicas para arremeter contra Educación para la Ciudadanía“:

Ante los gravísimos sucesos, en los que varios menores, de distintos puntos de España, han violado a sendas chicas, saltan voces críticas hacia los valores que predominan en la infancia y la juventud, y se echan las manos a la cabeza, en un gesto inútil, una vez que han ocurrido las agresiones, toda vez que los hechos, los delitos, no tienen vuelta atrás.

Esto de escribir los comunicados de prensa en caliente -o dejar de guardia en verano al becario- tiene la desventaja de provocar errores, erratas, contradicciones y sinsentidos, que señalo en negrita.

Para empezar, calificar a las pobres chicas violadas como “sendas chicas” mueve más a la sonrisa que a la compasión. Parece que se están refiriendo a paquetes. Pero en fin, lo más gracioso es que se critique que toda España se eche las manos a la cabeza porque lo ocurrido no tiene vuelta atrás. O sea, que del Ministro abajo somos estúpidos por darle vueltas al tema. ¿Y no es este comunicado “un gesto inútil, una vez que han ocurrido las agresiones, toda vez que los hechos, los delitos, no tienen vuelta atrás”? Valiente sandez.

Esos mismos que exclaman cobre [¿sobre?] la crueldad que supone que los menores (en este caso todos varones) hayan agredido sexualmente a dos jovencitas y las hayan marcado, quizá para siempre, son los que despotrican sobre qué clase de Educación para la Ciudadanía se está dando. Si la asignatura no debería haber podido evitar los dolorosos sucesos de las jóvenes y sus familias.

El primero que se echó las manos a la cabeza ante los hechos (ahora son “dos jovencitas” en vez de “sendas chicas” las víctimas de la brutal agresión) fue el Ministro Gabilondo, seguido por todos los españoles con un mínimo de sensibilidad. ¿Todos ellos despotrican contra Educación para la Ciudadanía? Ojalá fuera así.

Obviamente el argumento es ridículo, es como si por dar una clase de lenguaje, la adolescencia y la juventud escribiera en el móvil correctamente, en lugar de con las abreviaturas a las que están acostumbrados y que, la mayoría de las veces, les hace cultivarse en el arte del balompié, pero dando patadas al diccionario. Es un ejemplo anecdótico que podría extrapolarse a cada una de las asignaturas que se imparten en los distintos cursos y que chavales y chavalas no asimilan. No interiorizan las enseñanzas y, mucho menos, las convierten en fuente de inspiración para sus comportamientos cotidianos.

Exacto: enseñar Ciudadanía no conlleva que los alumnos sean mejores ciudadanos. Una cosa es la teoría y otra la práctica: “chavales y chavalas (…) no interiorizan las enseñanzas y, mucho menos, las convierten en fuente de inspiración para sus comportamientos cotidianos”.

Entonces, cabe preguntarse ¿cuál es, pues, el propósito de las asignaturas de Educación para la Ciudadanía? Si no cabe esperar de ellas que sean interiorizadas y fuente de inspiración para el comportamiento diario del alumno, ¿a qué fin se imparten?

Recurramos al padre de la EpC, Victorino Mayoral, que debía estar de vacaciones mientras se redactaba esta nota de prensa: “Para el presidente de la Fundación CIVES, la finalidad es “formar conciencias libres”, introduciendo en el sistema educativo la educación cívica. Esta propuesta plantea educar a los alumnos en el “mínimo común ético de todos los ciudadanos, no sólo desde el punto de vista teórico, sino práctico, en una sociedad cada vez más plural moral, religiosa y culturalmente, que constituye un reto para la sociedad”.” (Victorino Mayoral, Documento sobre Educación para la Ciudadanía de la Fundación CIVES y la Universidad Carlos III. Viernes 12 de mayo de 2006).

O sea, que se pretende una formación práctica. Basta leer los objetivos y criterios de evaluación de las asignaturas de EpC. Pero CIVES sale ahora por peteneras esgrimiendo que cómo va a ser posible que los alumnos interioricen y actúen de acuerdo con los principios aprendidos…

Aún con todo, lo más maniqueo del tema es que quienes se preguntan por las posibilidades de Educación para la Ciudadanía para inclucar valores a nuestros jóvenes, que puedan evitar desgracias como éstas, también son los que luchan por la no implantación de la asignatura, a pesar de la Sentencia del Tribunal supremo; los que azuzan la objeción y la desobediencia a las leyes democráticas del Estado; los que envenenan y enfrentan a la ciudadanía que, en muchas ocasiones, no tiene más información que la que dan estos personajes en los medios de comunicación.

Pues qué quieren que les diga: que vuelven a errar el tiro. “Quienes se preguntan por las posibilidades de Educación para la Ciudadanía para inclucar valores a nuestros jóvenes” no somos quienes nos oponemos a las asignaturas de EpC, sino quienes las promueven: Mayoral, Peces-Barba, Marina, Cortina, Savater, Pellicer y el Gobierno en pleno.

Precisamente los objetores nos oponemos a estas asignaturas porque consideramos que el Estado no debe tener primacía sobre los padres en cuanto a la formación moral de los hijos. No esperamos milagros de la formación moral estatal cuando, como dice precisamente la nota de prensa, “chavales y chavalas (…) no interiorizan las enseñanzas y, mucho menos, las convierten en fuente de inspiración para sus comportamientos cotidianos”.

Educación para la Ciudadanía tiene precisamente como objetivo ayudar a la infancia, a la adolescencia y a la juventud a que adquieran unos valores que les permita conformarse como personas respetuosas y solidarias con las demás. Es una asignatura que quiere ayudarles a construirse a sí mismas como personas de bien, en definitiva, como ciudadanos y ciudadanas que asumen la igualdad, la interculturalidad, la diferencia, los hábitos saludables…

Pero entonces reconocen que Educación para la Ciudadanía pretende que los jóvenes “adquieran unos valores que les permita conformarse como personas respetuosas y solidarias con las demás”. ¿Han sido estas violaciones un ejemplo de respeto y solidaridad? ¿En qué quedamos? ¿Se puede criticar, entonces, la eficacia de la EpC o se van a escurrir diciendo que no se pretende formar en valores? Este comunicado parece la Yenka.

Lo que cabe preguntarse en este punto, es si la sociedad española, sus distintos estamentos, los diferentes agentes socializadores como son la familia, la escuela o los medios de comunicación están a la altura, o todos necesitamos pasar por la asignatura para aprender respeto, tolerancia, solidaridad… en definitiva , buenas maneras para con nuestra propia dignidad y la de los demás como seres humanos, que pueblan un mundo globalizado en el que los desmanes como los cometidos por estos jóvenes, tienen que ser rechazados sin paliativos, analizando las causas profundas de estos suscesos, sin agarrarse a lo más fácil: achacar culpas. Y menos a quien no las tiene.

O sea que a estas alturas del comunicado sí que merece la pena reflexionar aunque “una vez que han ocurrido las agresiones, toda vez que los hechos, los delitos, no tienen vuelta atrás”. Rectificar es de sabios.

Y ello ocurre porque quienes siempre se han autoproclamado “provvedores en exclusiva” de la moral ya no llegan a la sociedad actual. Tampoco han logrado a lo largo de los años evitar este tipo de hechos u otros delitos, pero a pesar de ello obstaculizan y culpabilizan a quienes proveen de valores morales, éticos y cívicos a toda la ciudadanía. Y esa es una de las funciones de esta asignatura, aunque les pese a quienes ven tambalearse su poder omnímodo y exclusivo.

Fundación CIVES
Madrid, 22 de julio de 2009

El sujeto elíptico de este ataque imagino que es la Iglesia, conociendo la querencia de la Fundación CIVES por presentarla como la causante de todos los males de la sociedad. Pero el caso es que, en plena acusación acaban retratándose como el sustitutivo natural de la Iglesia, los proveedores laicos de “valores morales, éticos y cívicos a toda la ciudadanía”.

Están en su derecho de intentarlo. Como lo estamos otros en oponernos a esa imposición por parte del Estado.

© 2009, Diario de un padre objetor. Todos los derechos reservados. Este texto puede ser citado siempre que se indique su procedencia y se enlace con su origen.

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  • 9 comentarios

    1. Excepcional el artículo, padreobjetor. Revela como pocos las contradicciones de EpC y las maniobras de sus promotores. Por cierto, ¿dónde está la ministra de Igualdad? ¿No tiene nada qué decir de estos terribles sucesos? ¿o es que la famosa violencia sólo es reprobable cuando sucede en el seno de la familia? ¿No es sospechoso?

    2. A mi lo que me ha llamado la atencion es el parentesis:

      (en este caso todos varones)

      Es decir, que seria estupendo si hubieran sido “todas chicas” o al menos “un grupo paritario de violadores y violadoras” ¿seria un avance importante para el feminismo?…

      En fin, me parece que el asunto es demasiado dramatico como para tomarlo a broma pero a estos proges les ha cogido con el pie cambiado… y esperan que el tema se enfrie mirando al tendido…

      Ellos nunca tienen la culpa, ¿lo tendra la iglesia?.

      Esta mañana he estado viendo el material de la pagina:
      http://www.objetores.org/noved.....hp?id=3101

      Como minimo es vomitivo…

    3. [...] Del Diario de un padre [...]

    4. Menuda crítica. O sea que quienes os oponéis a EpC ahora la culpáis de que no sea más efectiva. Luego, querréis más EpC, o no se entiende a qué viene este ataque, como no sea el simple ánimo de corregirle las erratas al texto. Lo que está claro es que nadie ha vendido EpC como si de una poción mágica se tratara. Modificar los comportamientos, los hábitos, las creencias y los valores imperantes en una sociedad de manera pedagógica es una tarea que lleva generaciones enteras. La ética laica se asume de manera racional, no a golpe de recetario impuesto por ninguna autoridad iluminada ni bajo la amenaza de un infierno imaginario. Además, según he podido ver por televisión, en el ambiente de estos niños no parecía reinar precisamente una escolarización ideal.

    5. Urbek,
      lo que critico es la inconsistencia del comunicado de CIVES.
      Son ellos los que no se aclaran si EpC es efectiva o no. En un párrafo así lo afirman para desmentirlo en el siguiente. Se les cae el argumento “civilizador” para dejar desnudo el motivo “adoctrinador”.

    6. Pues es bien fácil de entender. El comunicado lo que dice es que quienes os oponéis a EpC os habéis quedado sin argumentos para rasgaros las vestiduras por los recientes sucesos, ya que en lugar de sumaros a la movilización educativa de la que EpC es la punta de lanza, la habéis intentado devaluar desde el principio por el oscuro temor de que pusiera en riesgo el monopolio de la Iglesia Católica en el terreno de la enseñanza moral. Si en lugar de poner palos en las ruedas hubiérais arrimado el hombro -tal y como os sugirió José Antonio Marina, entre otros- quizá la efectividad de EpC sería mayor ya a estas alturas, y sucesos como éste podrían haberse atajado.

      Lo de la teoría y la práctica es bien sencillo. El Consejo de Europa marcó desde un principio el carácter eminentemente práctico de este grupo de asignaturas. Marina ha repetido hasta la saciedad la necesidad de que la competencia ética (la novena competencia) conjugue tanto aprendizaje de conocimientos como de hábitos, por la estrecha relación que existe entre la moral y la virtud. En esto también habéis puesto el grito en el cielo, a pesar de ser un lugar común en la filosofía ética desde Aristóteles por lo menos.

    7. Hola a todos:

      Mire usted, señor Urbek. El aumento de la promiscuidad, promovido por el mal llamado “progresismo”, el cambio de los valores tradicionales desprestigiados por ese mismo “progresismo”, los ataques continuos a la familia, a esa que ustedes llaman “tradicional” (de padre, madre, hijos, abuelos, abuelas, nietos, etc…), la televisión basura, que no deja de potenciar los vicios en contra de las virtudes; la ridiculización continua de esas mismas virtudes por quienes creen que la sexualidad consiste en “echar cuantos más polvos mejor” y si es posible con la mayor “diversidad” (y disculpenme la grosería, por favor). El hedonismo desatado de la sociedad actual. La absoluta falta de capacidad de esfuerzo y sacrificio… Todos esos factores (Y muchos más), que por otra parte están promovidos por la basura de la EpC, son los que finalmente desembocan en la trivialización de las relaciones humanas, en la deshumanización de la persona, en ver al “otro” como un objeto.

      La antropología cristiana es lo único que puede salvar a esta sociedad en creciente decadencia. Así ha sido siempre y así seguirá siendo, por mucho que ustedes se nieguen ante la evidencia.

      Los seres humanos hemos demostrado por activa y por pasiva nuestra fragilidad y debilidad. No somos dioses, como parece que pretenden algunos, como los ideólogos de género.

      Sigan ustedes por el camino que llevan y se sorprenderán de lo qué puede llegar a hacer el ser humano desbocado, sin freno, sin la corrección moral necesaria. Y no se engañe, EpC no enseña moral, sino que la pervierte.

      Existe la buena y la mala educación. Ustedes están apostando muy fuerte por la segunda. “Así que por sus frutos los reconoceréis” (Mt 7, 20). Tiene usted delante los frutos de las reformas educativas socialistas. Sigan profundizando en esa línea, porque, se lo aseguro, aún no hemos tocado fondo.

      Que Dios nos perdone.

      David.

      P.D.: perdón por el “calentón”, pero es que uno llega a hartarse.

    8. padre objetor

      Urbek,
      tu afirmación “Si en lugar de poner palos en las ruedas hubiérais arrimado el hombro -tal y como os sugirió José Antonio Marina, entre otros- quizá la efectividad de EpC sería mayor ya a estas alturas, y sucesos como éste podrían haberse atajado” es meridianamente maliciosa e injusta. Revela vuestro modo de funcionar.
      Ahora los culpables de las violaciones somos los objetores a EpC. Esos que, según vosotros, somos un puñado de mentecatos dirigidos.
      Vamos, hombre, como CIVES en su manifiesto, ya no te queda otra que disparar “a bulto”. Lo que hay que leer…

      P.D. A mí, José Antonio Marina no tiene que darme consejos porque no le reconozco ninguna autoridad educativa desde que se ha caído del caballo para redimir esta sociedad. Haría buena pareja con Garzón.

    9. Buenas tardes.
      Quiero agradecer a David su excelente comentario. No ha podido ser mas descriptivo. Lo suscribo en su totalidad.

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