Diario de un padre objetor Reflexiones, alegrías y tribulaciones de un padre objetor a Educación para la Ciudadanía

Los partidos políticos creen que el Estado debe configurar la mente de los españoles    (Alejandro Llano)

José Antonio Marina arremete contra todo y contra todos

jose antonio marinaJosé Antonio Marina ya está harto. Y no le falta razón. Ve tambalearse su gran proyecto moral (y también empresarial, ¡para qué nos vamos a engañar!).

Ya no somos sólo los objetores quienes le damos dolor de cabeza. También es el gobierno. El mismo gobierno que ha impuesto la asignatura y ha establecido sus objetivos, contenidos y criterios de evaluación. Marina ha tratado de imponer, como el Platón de La República, su gran proyecto ético apoyándose en el poder político. Pero éste le ha salido rana. Y es que no saben estarse calladitos y han celebrado que «por fin habían expulsado a la religión de las escuelas». Marina reconoce ahora el sectarismo de quienes han impuesto la EpC, pero ya es tarde. Zapatero muestra el manual de Marina en el Congreso y el autor cae ahora en la cuenta de que ha sido utilizado como valedor intelectual de un proyecto de adoctrinamiento en toda regla. Marina, manipulado. No me extraña su cabreo:

«¿No podemos decir en un aula que la violencia es mala?»

José Antonio Marina defiende Educación para la Ciudadanía y critica la politización del debate porque la asignatura «habla de derechos humanos»

MARÍA DE ÁLVARO | GIJÓN

«¿No podemos decir en un aula que la violencia es mala? ¿No podemos decir que el abusón no se puede comer el bocadillo de otro niño ni insultarle? ¿Eso es formar la conciencia? Pues sí. Y es necesario». Con un ejemplo tan difícilmente contestable justifica el filósofo José Antonio Marina, autor de uno de los libros de texto de Educación para la Ciudadanía, la existencia de la asignatura y su obligatoriedad. Defiende Marina su esencia, que no su uso político, porque ahí tiene tantas palabras críticas para el Gobierno que la ha puesto en marcha como para el Partido Popular y la Conferencia Episcopal, aglutinadora de la mayor parte de las críticas.

¿Usted cree, de verdad, que hace falta llegar a la escuela para enseñar a un alumno que la violencia es mala, que no debe ser un abusón o no se debe insultar? ¿Cree que los padres no sabemos educar en absoluto o somos unos paletos morales?

José Antonio Marina, defensor militante de una ética universal, cree que es precisamente el uso político que se ha hecho de la asignatura el que ha provocado que se denuncie «sin conocer sus contenidos». Y los explica. «La asignatura habla de los derechos humanos y de algo que muchas veces olvidamos y que figura en nuestra Constitución, los valores fundamentales: la libertad, la igualdad, el pluralismo político y la justicia». Habla, asegura el promotor de la Universidad de Padres, de ética como una «forma de convivencia», porque la alternativa a eso sólo es «volver a la ley de la fuerza».

Usted cree en una ética universal. Eso sólo sería posible si existiera una antropología universal, que no es el caso. Las concepciones éticas derivan de las concepciones del ser humano. El proyecto de una ética universal es una utopía en la que puede empeñar su vida y su hacienda, pero no pretenda imponérnosla.

La EpC habla de derechos humanos. Sí. Y de emociones, sexualidad, economía, religión… de todo lo que uno quiera.

¿Por qué entonces los padres de más de 50.000 alumnos han llegado hasta el Supremo pidiendo la objeción de conciencia? Marina tiene claro que, por una parte, existe ese desconocimiento de los contenidos reales de la materia, pero, por otro, no duda en asegurar que «por debajo está también la idea de la Conferencia Episcopal de que la Iglesia es la única institución que puede educar en moral».

Profesor, ¿todavía no tiene claro que nuestra reivindicación es que somos los padres quienes tenemos el derecho y deber de educar moralmente a nuestros hijos (art. 37.2 de la Constitución)? Usted puede criticar a los obispos, a la iglesia y a quien le de la gana, pero no nos utilice como ariete.

Marina -que ayer presentó en el Ateneo Jovellanos de Gijón su último libro, ‘La pasión del poder’, un análisis de la necesidad de dominar y ser dominado que ha tenido, y tiene, el hombre a lo largo de la historia- recuerda cómo el germen de la asignatura está en un acuerdo de la Unión Europea de 2000 en el que se pactó precisamente eso, educar para la ciudadanía. En España entonces gobernaba en PP. El PSOE se encontró con la idea «encima de la mesa» y lo que hizo fue «presentarla como su gran novedad». A su juicio se equivocó, primero, en volver a reformar las leyes educativas dependiendo de cambios políticos y, después, «en las formas, que no en el fondo». En este sentido, acusa muy especialmente a «sectores del Partido Socialista» que salieron a la palestra felicitándose de que «por fin habían expulsado a la religión de las escuelas cuando esto nada tiene que ver». A su juicio, «lo más grave» del debate es que los críticos «se hayan centrado en que la Constitución dice que no se puede formar la conciencia de los alumnos en la escuela. Eso es un disparate». Y en este punto vuelve a insistir en la necesidad de que la ética, una ética universal, esté por encima de religiones y de condicionamientos culturales. «Decir que si Dios no existe todo está permitido es de una impostura máxima».

En efecto, fue una Recomendación del Consejo de Europa la que dio lugar a la implantación de la Educación para la Ciudadanía. Lo que también es cierto es que, a diferencia de los demás países europeos, en España se utilizó como excusa para llenarla de contenidos que son pura ideología del partido en el poder.

Lo que a usted le parece “un disparate” (”que la Constitución dice que no se puede formar la conciencia de los alumnos en la escuela”) es lo que acaba de establecer una de las sentencias del Tribunal Supremo: En una sociedad democrática, dice la sentencia, “no debe ser la Administración educativa -ni tampoco los centros docentes, ni los concretos profesores- quien se erija en árbitro de las cuestiones morales controvertidas“ (Sentencia del Tribunal Supremo sobre la asignatura de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos (EpC). Recurso andaluz)

Dolido por algunas de las críticas más directas hacia su manual, recuerda cómo en cierto programa radiofónico alguien dijo que el libro más peligro de cuantos se han redactado para la asignatura es el suyo «porque no tiene nada que objetar, el problema está en sus intenciones». Y pone un ejemplo claro, «en Educación para la Ciudadanía no se habla, por ejemplo, del matrimonio homosexual, no se dice nada, ni bueno ni malo. Se dice, eso sí, que las conductas homófobas no son positivas, y en eso no creo que haya nadie que no esté de acuerdo».

Si usted, como el insigne Umbral, ha venido a “hablar de su libro” es muy libre de hacerlo. Quizá sea una joya. Pero no puede enjuiciar una asignatura sobre la base de un único manual. Dése un paseo por las librerías y quizá entonces entienda por qué decenas de miles de padres nos oponemos al adoctrinamiento gubernamental. A ver si cae en la cuenta de que nuestra oposición no es a una teórica y estricta Educación para la Ciudadanía, sino a la Educación para la Ciudadanía real, la que pretende que nuestros hijos ASUMAN y SE COMPORTEN de acuerdo a unos contenidos trufados de ideología de género, realtivismo, positivismo y el resto de ingredientes que configuran la ideología gubernamental.

El Comercio Digital, 5 de marzo de 2009

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  • 14 comentarios

    1. Al sr. Marina: a nadie beneficia permanecer en el error, a ud. tampoco. La cosa está clara, mire: los padres objetores defendemos la libertad, también en la Educación. Los padres defendemos a nuestros hijos: sobre todo en su conciencia, comno es natural. Son hijos nuestros, no del Estado. El Estado es subsidiario, la escuela es subsidiaria, ¿es que no está claro? A lo mejor es que ud, no acepta esa subsidiariedad y piensa que los hijos son del Estado y no nuestros.
      Y esto, no es ninguna “revancha”, es simplemente algo que es así y ya está, no por llevar o no la razón, sino porque es así y, lo que es así, así es. Natural como la vida misma.

    2. Estimado padre objetor,
      Me ha resultado curiosísimo ver como Marina afirme que “se hayan centrado en que la Constitución dice que no se puede formar la conciencia de los alumnos en la escuela. Eso es un disparate”, entiendo que en relación con el artículo 27.3 CE (Los poderes públicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones). Menuda educación para la ciudadanía que enseña los valores democráticos se puede proponer si a la primera que nuestra Constitución dice algo que “no nos gusta” lo calificamos de disparate.
      O sea, que enseñamos los derechos y deberes de la Constitución, pero eso sí, los que no sean un disparate, o mejor, los que nosotros digamos que no son un disparate. Estamos buenos.

    3. ¡Vaya antología de despropósitos y malentendidos!

      saramsg, Marina no llama disparate a la Constitución, sino a la interpretación falsaria según la cual la Constitución prohibiría la formación de la conciencia de los alumnos en la escuela. Eso es incierto y absurdo de arriba a abajo. En la escuela no se hace otra cosa que formar la conciencia de los niños, llenándola de categorías y conceptos con los que deberán analizar el mundo y analizarse a ellos mismos. La ética es una dimensión fundamental de la conciencia humana, porque es la guía del comportamiento racional en el ámbito más universal, que es el de la convivencia social. Así que claro que en la escuela se forma la conciencia moral de los niños. Como magníficamente ejemplariza Marina, ¿no podemos decir que el abusón no se puede comer el bocadillo de otro niño ni insultarle? Si los niños no saben convivir ni siquiera en clase, si no saben una ética y comparten unos valores universales mínimos ¿cómo les enseñamos matemáticas o inglés?

      altamira, sus hijos serán suyos todo lo que quiera, pero la manera en la que se comportan nos afecta a todos. Usted no vive con su familia en una isla desierta, sino en el seno de una sociedad que, como es civilizada, se impone la obligación de educar a los individuos antes de que no quede más remedio que aplicarles el código penal por sus comportamientos inadecuados. La educación estatal en valores comunes es una conquista social que cuenta con el refrendo democrático de la mayoría de los españoles y los europeos porque la mayoría comprende que es mejor prevenir que curar.

    4. Sobre los demás despropósitos, respondo telegráficamente:

      “¿Cree que los padres no sabemos educar en absoluto o somos unos paletos morales?”

      ¿Pero usted no se ha dado cuenta de que cada vez que saltan a la palestra problemas de lo más diverso que afectan a los jóvenes la sociedad se vuelve hacia las instituciones y la escuela pidiéndole soluciones? Son los propios padres los que no pueden esperar a convertirse arte de magia en educadores y pedagogos ejemplares. Los problemas están ahí, y hay que articular soluciones. ¿Cual es su propuesta? ¿Conversión forsoza de la ciudadanía al catolicismo? ¿O al islamismo? ¿Al ateísmo? ¿Ser un profundo creyente lo convierte a uno en buena persona? ¿Saberse de memoria las suras del Corán lo convierten a uno en buen maestro? Aprender ética no es estudiarse un decálogo de recetas morales. Hay que aprender a razonar, y los niños pasan muchísimo tiempo en la escuela, por lo que hay que aprovechar ese valiosísimo mecanismo, con miles de expertos educadores, para inculcar los valores fundamentales de la democracia, nuestra Constitución y los Derechos Humanos.

      “Las concepciones éticas derivan de las concepciones del ser humano. El proyecto de una ética universal es una utopía en la que puede empeñar su vida y su hacienda, pero no pretenda imponérnosla.”

      Marina lleva toda la razón cuando afirma que los contrarios a EpC son relativistas morales. ¿Cómo que el proyecto de una ética universal es una utopía? Usted sigue confundiendo moral con ética. La ética, por definición, es una moral universalizable. Los principios éticos pueden justificarse racionalmente, y por ello son universales. Univesal no significa absolutos, eternos e inmutables. Los principios de las ciencias duras tampoco son absolutos, sino que cambian en función del avance de nuestros conocimientos, y no por ello dejan de ser valiosísimos e impresdincidbles para mantener en alto nuestra civilización. Lo que Marina dice es que la ética, como todo saber práctico, está en construcción permanente. Se trata de un proyecto de vida digna que se está realizando.

    5. padre objetor

      Urbek,
      vamos a ver “los demás despropósitos”:
      1.- “Son los propios padres los que no pueden esperar a convertirse arte de magia en educadores y pedagogos ejemplares. Los problemas están ahí, y hay que articular soluciones.” Coincido en el diagnóstico. Ser padre y educador exige una cualificación y un esfuerzo contínuos. Mi propuesta no es niunguna de las que ustred aventura. Es mucho más elemental: concienciar a los padres de su deber de educar rectamente a sus hijos -que para eso los traemos al mundo- y facilitarles los instrumentos adecuados. No expropiárselos y entregarlos a la escuela para que procure hacer una tarea que no le corresponde, para la que no puede estar preparada y está condenada al fracaso. En la escula hay, es cierto, muchos expertos. Pero eso no les proporciona la relación padre-hijo por lo que no pueden sustituir esa formación moral básica. Ser experto no es mejor que ser padre. Es distinto. Y el ámbito familiar no es el mismo que el ámbito escolar.
      2.- “La ética, por definición, es una moral universalizable.” Esto es, sin más, lo que los medievales llamaban una “petición de principios”. Ustedes pueden intentar descubrirla y establecerla. A mi me sigue pareciendo una utopía. Lo que voy a pedirles, por favor, es que, si consiguen establecer sus principios, no traten de imponérnosla a los demás, del mismo modo que yo no impongo mi cosmovisión.

    6. Me produce bochorno que Marina recurra a este ejemplo para defender EpC: “¿No podemos decir que el abusón no se puede comer el bocadillo de otro niño ni insultarle? ¿Eso es formar la conciencia? Pues sí. Y es necesario” Debe pensar que los padres obejtores somos unos memos…o que lo son las personas a las que se dirige para defender esta asignatura. ¡Menudo ejemplo! ¿Esta es la calidad intelectual de Marina? Sería para reirse si no fuera tan grave. Padres e hijos viviendo situaciones realmente difíciles por una cuestión de conciencia…y Marina empleando tale argumentos. Simplemente indecente.

    7. Padre objetor, las definiciones no requieren de ninguna petición de principio. La ética es lo que es por definición: una moral universalizable. Lo que usted debe responderse es: ¿pero es posible establecer univesalmente que unos valores y principios coadyuvan a la justicia social mejor que otros? Los relativistas morales creen que no existen criterios para comparar soluciones morales. Sería lo mismo dar respuesta a un conflicto con violencia que con diálogo, por ejemplo. EpC no es un asignatura relativista, sino que establece la primacía de los principios y valores recogidos en los DDHH y en nuestra Constitución sobre otros a la hora de implementar una convivencia democrática.

      Sobre su propuesta, estoy de acuerdo: sería magnífico que todos los padres se concienciaran de la urgentísima necesidad que supone dar una educación en los principios democráticos, constitucionales y los derechos humanos que fuese estupenda. Y para ayudarlos en esa tarea ¿por qué no aprovechar las capacidades y conocimientos de decenas de miles de profesionales en la pedagogía de la filosofía, la historia y ética distribuídos por todos los rincones del país en los centros de enseñanza públicos? La sociedad así se lo exige a la escuela y a los gobernantes cada vez que surge una disfunción social relacionada con la juventud.

    8. Seria estupendo que todo lo que dices, Urbek, si fuese verdad, pero luego viene la aplastante realidad del contenido del RD 1631/2006 que te pone en tu sitio:

      Exposicion de Motivos, parrafo 7 final:
      “[...] *construirse una conciencia moral y cívica*
      acorde con las sociedades democráticas, plurales, complejas
      y cambiantes en las que vivimos.”

      Exposicion de Motivos, parrafo 9 final:
      “[...] *construcción de una conciencia
      moral cívica*.”

      Educación ético-cívica (de cuarto curso):
      “El bloque 2, Identidad y alteridad. Educación afectivo-emocional,
      se centra en los valores de la identidad personal,
      la libertad y la responsabilidad, con particular atención
      a la relación entre inteligencia, sentimientos y
      emociones.”

      Me quiere explicar alguien ¿que tiene esto que ver con la democracia?

    9. Pues lo habré explicado una docena de veces. EpC es una asignatura de ética cívica. Su propósito es que los niños no sólo adquieran conocimientos teóricos sobre leyes y derechos, sino que asuman los valores en los que éstos se fundamentan y que son el sustento de nuestro sistema de convivencia. Por eso en los decretos se habla de la necesidad de que los alumnos se formen una conciencia moral y cívica, es decir, que aprenda, asuma y practique los valores democráticos. La expresión “una conciencia moral” no significa una moral concreta, sino una conciencia QUE SEA moral, que se guíe por valores pensados y no por mero interés, instinto, tendencia, presión externa, dinámica de grupo, etc.

    10. Desde luego no hay peor ciego que el que no quiere ver, por mucha retorica buenista y engomada de la que la quieras rodear. Me resultas cansino y aburrido…

      El problema no es “La expresión “una conciencia moral””, ni me hace falta que me lo expliques.

      El problema es el termino “construcción” justo antes de la citada expresion. Termino que omites; cuestion que no afrontas; de la que huyes sibilinamente.

      La cuestion es que no te quieres enterar que segun la CE *es desicion* de los padres la transmision de “una conciencia QUE SEA moral”, aunque no te guste.

      La cuestion es que te crees que cualquier otra moral distinta de la tuya no se guia por valores pensados, sino por interes ¿?, instinto ¿irracional?, tendencia ¿moda?, presion externa ¿religion=secta?, dinámica de grupo ¿la sociedad laicista? etc ¿un gobierno ateo que le molesta tener ciudadanos con valores trascendentes, no materialista y que se resiste al adoctrinamiento de sus hijos? Vamos igual que en China, modelo de libertades ;-(

      Estoy realmente cansado de tus fatuas argumentaciones. ¿Por que no nos dejas en paz? ¿No estamos en un pais libre? ¿No soy mayor de edad para tomar mis decisiones y asumir mi responsabilidad?

      Sayonara baby !!

    11. ¿Que el problema es el término construcción? ¿Por qué? La tarea esencial de un educador es enseñar a aprender, es decir, dar autonomía a las personas para que se construyan su propia personalidad. Las personas nacemos con determinado temperamento innato (miedoso, atrevido, etc.), durante la infancia nos inculcan determinado carácter (violento, pacífico, animoso, pesimista, etc.), y es sólo a partir de la adolescencia empezamos a construirnos una personalidad elegida. Desde ese momento vamos tomando decisiones que configurarán nuestra forma de ser, y hay que tener cuidado con que los futuros ciudadanos no elijan personalidades narcisistas, egocéntricas, crédulas, acríticas, intolerantes, manipulables, etc. Por ello hay que darles las herramientas para que se construyan una personalidad, una conciencia, una forma de ser, que sea moral y solidaria con los valores cívicos democráticos.

      Al contrario de lo que afirmas, nuestra constitución establece explícitamente la obligación que tiene el Estado de ofrecer una educación pública y universal que forme a los ciudadanos una personalidad coherente y solidaria con los valores y los derechos en ella recogidos. EpC no está haciendo más que implementar el mandato constitucional en la forma de asignatura específica, sin detrimento de que dicha formación pueda llevarse a cabo transversalmente en las demás asignaturas, y sin detrimento, tampoco, de que la formación en una moral concreta privada pueda ofertarse en forma de religión.

      Saludos.

    12. Los siento por ti, pero sigues cegado por tu propia retorica pedante.

      Algunos en este foro han intentado dialogar contigo sin perder la esperanza, y terminaron rindiendose a la evidencia de que es imposible hablar contigo. Lo que aun no sé es si se trata de una postura o una impostura.

      En NINGUN sitio de la CE dice nada acerca de la obligacion del Estado a la formacion de la personalidad. Es FALSO !!!

      Es en realidad al reves de como dices: Son a los PADRES a los que se les reconoce y GARANTIZA el DERECHO a la educacion moral de sus hijos (art 27.3CE)

      Respecto a los docentes y los centros, en aras de que “La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana” (art 27.2CE) esta educacion debe ser coincidente en lo MORAL con la de sus padres, y si no coincide (centros publicos) estonces debe ser neutra y no adoctrinadora (como ha señalado precisamente el TS).

      Ese es el terreno (el moral) que ha sobrepasado EpC como una asignatura obligatoria que transmite unos valores que tu insistes en llamar democraticos y que no lo son como te expuse antes.

      La cuestion real es que a algunos no les gusta la moral de los padres y pretenden re-CONSTRUIRLAS.

      Si queres seguir ciego alla tu… la retorica y la pedanteria no cambiaran lo que la realidad es.

      Un saludo

    13. Hola a todos.
      He leído por encima algunas réplicas que está recibiendo el sr. Marina. Quizá alguno de ustedes se dedica a la educación en institutos públicos o privados. Ojalá fuese lo que dicen, ojalá los padres efectivamente fuesen los artifices de la formación moral y ética de sus hijos. La realidad está ahí, en los institutos y es cada vez más lamentable. Nuestra sociedad a alcanzado unas cotas de educación lamentables. La ética y la moral están por los suelos. ¿quien puede dudarlo? Siendo así, lo único que puedo decir es que si hay una persona capacitada para elborar contenidos éticos y morales en el sistema educativo, sin duda es el profesor Marina.

    14. padre objetor

      Pere,
      básicamente estoy de acuerdo con usted en reconocer la falta de educación que se percibe entre nuestra juventud. Y de esto somos los padres los primeros responsbles. Pero que muchos padres no cumplan/cumplamos con nuestro deber no debería solucionarse expropiándonos ese derecho y obligación. De hecho, el ámbito familiar y los primeros años de vida determinan en una gran medida la educación de los jóvenes y mayores, por lo que es un ámbito y una etapa insustituibles.
      Que en la etapa escolar haya profesionales como Marina que complementen y desarrollen una formación moral inicial facilitada por la familia no está de más siempre que no contravengan la formación moral básica que cada padre desea para sus hijos.
      En definitiva, familia y escuela son dos ámbitos que deben estar coordinados para favorecer la formación de los hijos, pero son irreductibles el uno al otros.

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